15 mayo, 2008

Tú sales 53 veces en este blog...
yo 49, gran ego..
ella apenas 27
la soledad sólo 4 veces..
amor 28...
belleza apenas una vez
felicidades hay... 9

13 mayo, 2008

Estimado « »:

— Hola, ¿Qué tal? No sabía que tú venías por aquí. ¿Tomamos algo...? Imagino que ese silencio es un sí... toma asiento. Tengo mucho que contarte, y mucho que escucharte... Sí, sí, tienes razón, es un buen día para tomar un cortado y romper una lanza por ser mejor y recomenzar como cada día. Lo sé, estoy de acuerdo... cada día es el primero por eso, cada día puedes reiniciar... o resetear si la cosa está muy mal. Ahí, discrepo... sí podemos conocer la verdad, pero claro... no toda, sí la más importante... ¿Mi verdad? No existe tal, procuro ir a la verdad y traérmela aunque pese, mejor que crear una desde mi cómoda sofa a mi medida como una tumba... ¿Qué qué es la verdad..? Uf, acabamos de comer y aún soy joven. Pero no me digas que no es verdad que este café está delicioso para el paladar medio, y que el sol brilla aún para los vampiros, y cosas mucho más importantes que necesitarían algo más que un cortado.. Pero, dime... ¿sólo por dudar de una micronésima parte de eso que tenías por la verdad, desechas todo lo demás? ¿te teñirías todo el pelo de la cabeza por una cana? ¿te cortarías la cabeza por una cana...? Que no te vendan el tinte, ¡una cana no es toda la cabeza! Y cabezas sin canas, son demasiado soberbias... Seguiremos conversando. Ha sido un placer, no tardes en volver... No, no deja... Bueno, gracias.. la próxima invito yo.

11 mayo, 2008

<-- sàrta aicah airotsiH <--

Y mirándose por última vez se despidieron. Se habian dicho demasiadas cosas aquella tarde en el Caffè di Fiore. Los días anteriores no se hablaban, todo porque antes de eso la monotonía les habia poseído y sólo huían de ella con enfados.
Aunque aún antes del tedio eran felices, y aún antes eran aún más felices; eran su amor verdadero recíproco. Se conocieron una tarde, que de tan mágica tenía la luna y el sol a la vez en el mismo cielo.
Y aún antes se soñaban ambos, el uno con el otro, sin conocerse. Pero tenían por quimérico un amor así... Porque antes de todo aquello, cada uno de los dos con otro chico y otra chica, mirándose por última vez se despidieron.

Una cola

— Una cola — dijo cuando se acercó la camarera. Al poco le trajo la botella con su pegatina roja.
Él bebió un poco, y lloró un poco. Sacó el móvil de la mochila y ojeó algunos mensajes que ella le habia enviado cuando todo iba bien. «¿Por qué?» se dijo, «¿Por qué a mí?» dijo para sí, en voz muy baja sollozando.
— ¿Me preguntas a mí? — le dijo la botella que le observaba desde las "oes" de la pegatina que vestía.
— No me importa quien responda, sólo quiero una respuesta — continuó el chico y bebió otro sorbo.
— Pues no podría dártela, soy muy joven.
— ¿Y qué?
— Hay respuestas que hay que vivirlas — repuso la botella — no se responden de otra manera. No puedo ayudarte, lo siento.
— No importa — mintió, y se acabó la cola — adiós — dijo mientras se iba cabizbajo con su mochila a modo de chepa.

30 abril, 2008

EstroFa



Te voy a comprar un pasaje

de ida sin vuelta aMarte

te voy a cavar una zanja

para que puedas tumbarte


28 abril, 2008

Madre no hay más que una

[Ésta es mi primera poesía, que se la escribí a mi madre cuando tenía diez años y creí entonces haberla descrito más bella que Afrodita...el tema es que acabé haciendo más bien una caricatura]:


Tus ojos son brillantes como dos interrogantes,

tus labios son gruesos como un par de huesos,

tus orejas son normales como las de los animales,

tu nariz es aguileña como un trozo de leña.

Tus paletas son grandes como montes de los andes,

tus pestañas son...como dos castañas,

tus cejas son ramales como fuegos artificiales,

tu pelo es rubio y cae como un diluvio.


[Yo estaba pletórico al acabarla, satisfecho con mi gran proeza. Un canto a mi madre. Y cuál fue mi decepción al comprobar que cuando se la leí, en vez de sonrojarse y enorgullecerse de su pequeño Homero, se puso a partirse la caja hasta no poder más. Luego me lo explicó, yo hice como si entendiera, pero me dió igual. Yo seguía orgulloso de mi gan poema. Y hoy la comparto con vosotros consciente de las risas de mi madre. A mí me hacen esa poesía y no me río, pego. Pero es que el amor de madre es único].

24 abril, 2008

Un paseo por Dublín (V)




Continúa el Paseo...



— Tendrás que irte. Es tarde — dijo John, fingiendo mirar su reloj de bolsillo — Mañana habrás olvidado esta noche... A no ser, claro está; que ese imperdible sea tuyo — y señaló con la rechoncha mano un imperdible de los que no estaba dentro de la caja.
— Yo no deseaba un imperdible, desde luego, si a eso se refiere.
— No. No seas tonto. — repuso John — ¿No comprendes? «¡No encuentres imperdibles!» Los conatos de creación dejan un imperdible en vez de lo deseado. Es el fracaso de ese intento de "crear" pero la evidencia de que se tiene la potencialidad de hacerlo. Puedes tener "el don" y errar. Tener ese don no te convierte en un super-hombre. Quizá has intentado algo demasiado difícil, incluso imposible al desear lo que has deseado. Por no hablar de tus escasos conocimientos de este mundo que recién has descubierto... — se detuvo — Quizá el imperdible, quizá lo hayas traido tú. Si es así puedes probar de nuevo. ¿Lo deseas? Creo que deberías. — dijo John, que adoptó una expresión más humana y cercana. Y al ver que no acababa de comprender continuó — Con esa descripción escrita en la hoja y quemada en a la chimenea estabas intentando crear. Yo quería saber si eras capaz de hacerlo, todos los que están aquí esta noche están siendo probados salvo; Álteoir y Grugaig por supuesto. Buscamos a aquéllos que tienen esa aptitud para crear. Pero aún los que la tienen pueden fallar, y si eso ocurre, en lugar de lo deseado surge un imperdible.

— Entiendo. Probaré de nuevo — le contesté, pero no recuerdo porque. Quizá fue una intuición, o sólo por superar el reto. Así que a ello me puse. La descripción escrita en la nauchtán, y a la chimenea. Al rato estábamos de nuevo en la estancia con aquélla mesa. Busqué de nuevo mi objeto añorado. Busqué exhaustivamente, y aún más que eso. Tampoco habia imperdibles allí.
— No hay nada nuevo aquí, lo lamento — me adelantó John — mañana no recordarás nada de lo que esta noche has visto y oído. No tienes este don, tendrás otros... Ahora vete. — y así tan rápido me condujo a la puerta.

Pero como bien comprenderás atento lector, no olvidé aquella noche. Y fue porque cuando ya salía, recordé mi pequeña libreta negra, y volví a la sala de estar donde el fuego apenas ardía en la chimenea. Algo se consumía allí, y observándolo de reojo vi que era la hoja que habia echado hacia unos minutos. Estaba pálida, habia perdido toda su agua y su vida para entregársela a una sustancia. Se consumió. Álteoir estaba allí cerca, era el único que quedaba en la sala. John me esperaba en la puerta.
— ¿Era suya? A veces uno cree que han ardido del todo, pero hay hojas que tardan más en consumirse — comentó Álteoir — Vamos a ver ya si es usted uno de los nuestros.
La habitación seguía allí, aún no se habia desvanecido. Ni en mi memoria ni allí donde estaba. Me habia aprendido de memoria cada uno de los objetos que allí habia... el pañuelo, el cuadro, los mil imperdibles, el paquete de tabaco... y una cinta para el pelo de una dama. Me quedé sin habla. Allí estaba lo que habia escrito en la hoja de nauchtán, estaba allí os lo aseguro y no pude creerlo. Me acerqué y la miré de cerca... la examiné no creyendo que fuera aquéllo que habia descrito con precisión en mi nauchtán... No era posible, me decía, pero así era.
— Enhorabuena — dijo Álteoir con cierta emoción — tranquilo si no duermes esta noche y si tampoco entiendes nada. Llamaré a John. — al poco apareció éste y también Grugaig el peludo.
Los tres se sentaron en la mesa y yo enfrente de ellos. Habian traido otra jarra de cerveza fría, pero un solo vaso. Además de su pipa, John portaba el paquete de Philip Morris de la habitación contigua. Habló John — Bebe unos cuanto vasos de cerveza. Te despejará.
— ¿Ya no olvidaré esta noche? — pregunté sin hacer caso.
— Si bebes esto no. La otra cerveza llevaba una sustancia amnésica, y algo aturdidora. Es posible que hayas reaccionado de modo diferente a lo habitual en ti esta noche. En una situación normal te hubieras desmayado del shock de la "aparición". Ahora bebe y márchate al hotel, nos veremos pronto. Aquí tienes esta dirección donde vivo, aunque ya sabes llegar —
dijo John entregándome una tarjeta.
— Por curiosidad, si no es en indiscreción — intervino Álteoir — ¿Quién es ella... ? — y señaló la brillante cinta de pelo, tan brillante que era negra y parecía azul.
— Ella era... nuestros caminos se separaron hace tiempo.
— Lo lamento — dijo Álteoir sin poder evitar sonrojarse un poco.
¡Ah! — intervino John abriendo la cajetilla de Morris — Querías un pitillo, ¿no? Noté que querías fumar cuando miraste mi pipa con avidez — y por primera vez en toda la noche sonrió. Yo le devolví cortésmente el gesto. Y chasqueé una de sus cerillas para pipa, llamadas "Ramis" y el fulgor iluminó sus rostros cansados. Inspiré. Miré la cinta de pelo negra y luego (entre aros de humo): expiré.


Aquí concluye el Primer Capítulo de mi Paseo Dublinés. Gracias por acompañarme al evocarlo. Seguiré caminando, ¿me acompañarás? Será un placer.

23 abril, 2008

Una foto con Jorge Arbusto



Dedicado al estadounidetismo español.
¿Para ser españolista primero hay que se pro-gringo?
Miren que no soy el típico anti-yankee...
Soy el atípico anti-yankee.
Los gringos son simpáticos, incluso muy amables. Pero tienen políticos laxantes (ambos flancos) con ideas laxantes (que no laxas). Por no hablar de que aún no distinguen entre Iglesia (en su casos 100.000 sectas seudo-religiosas) y Estado(s). Algo fundamental, sobre todo presumiendo como alardean... ¡Ah! Y otra cosa... ¿Por qué nadie dice... ¿Por qué nadie se mete con ellos porque no tienen nombre? Es un país sin nombre... Imaginate que España se llamara "Comunidades Autónomas Unidas de Europa". Pues lo mismo es. Hace referencia a la organización de la nación (Federal) y al continente al que pertenece (América). Es triste llamarle "Estados Unidos" porque es como no decir nada. Pero ¿llamarle "América"? Eso es imperialismo gramatical. Y hasta los anti-gringos lo usan (los progres claro). Y aún "Norte-América" es igualmente falso. Cánada es más grande y México también anda por esos lares. Así que hablemos con propiedad. "Estados Unidos", que así se llaman y no se les puede llamar de otra manera. A pesar de que hay otros Estados Unidos de América, muy cerca... "Los Estados Unidos Mexicanos". ¡Ellos si tienen nombre! Pero lo digo con cariño... me gustan sus pelis, sus ciudades, sus rascacielos, su música, ¡y aún no he ido!

20 abril, 2008

Un paseo por Dublín (IV)



[ El paseo és ] [...] Lectura previa: Un paseo por Dublín [...]


John se acercó de nuevo — Te preguntarás que hacer con esa hoja y esa pluma... Dime una cosa sencilla, ¿qué querrías tener? — la pregunta me desconcertó — Sí. Algo que no tengas y desees, es sencillo. Descríbelo en la hoja que te he dado. Como si estuviera encima de una mesa maciza de roble, ya curtida por los años. Cuando lo tengas, avísame. — ya se iba pero olvidaba algo más — ¡Ah! Piensa en el concepto de esa cosa, no en la cosa concreta ¿comprendes? Algo sencillo, en tamaño y en complejidad. — dió media vuelta y acercándose al sillón se dejó caer pesadamente en él.


"¿Es un concurso literario...? ¿Qué es ésto? ¿Y porque aquellas hojas de árbol en vez de folios?" Y no encontraba respuestas. Así que cogí una de aquellas hojas de "nauchtán". Estaba fresca, aún latía la vida en ella aún separada de su rama. Tenía un color verde intenso, mucho más que el de estas líneas. Verde irlandés. Pues bien, probé a escribir mi nombre. , leí. Probé otra vez y " ", y aún otra " ". Sólo veía la misma hoja verde sin una sola línea de las que habia trazado. "Quizá la hoja es demasiado oscura, o la tinta se ha gastado" pensé.

— ¿Ya? — en mi ensimismamiento John se habia acercado y chimeneaba muy cerca de mí. Estaba vez tabaco de: canela.
— No... estaba probando. La pluma no va, se le acabó la tinta. No se lee... ¿No tiene folios...?
— No. No. No. — me interrumpió impaciente — Describe algo que desees, algo sencillo. ¿Está bien? Sólo han de leerlo la hoja y el fuego. Pero bueno, no creo que tengan nada que leer... creo que estoy perdiendo el tiempo. No creo que seas capaz... — habia hablado demasiado — Bueno. Coja otra hoja y hágalo de una maldita vez — cogió la hoja usada y la tiró a la chimenea. Luego volvió a sentarse a leer aquel tomo aún más orondo que él.

Cuando alcé la vista vi que sólo quedaban dos personas en la mesa y la cerveza era escasa y calenturienta. Decidí acabar rápido por el bien de mi pellejo, procurando hacerlo bien. Aquel gordo no era lo que yo esperaba, eso pensé entonces. Cogí la hoja y la pluma. "Algo que quiera... con el alma... no que me apetezca...", divagué. Y escribí eso que quería, como si estuviera en aquella mesa de roble maciza.

Me levanté y me acerqué a él, John levantó la mirada. — ¿Ahora... quÉ? — le dije temiendo la extravagante respuesta. Cogió la hoja y la tiró a la chimenea. El fuego se apagó un poco con el verdor. Yo me quedé allí observando la hoja que amarilleaba por momentos hasta que al fin ardió y en un instante desapareció.

— Está bien — dijo John — Ahora ven por aquí. Podrás marcharte pronto — Me llevó a la habitación contigua. Habia una gran mesa de roble muy desgastada por el uso. Estaba desordenada y habia varios objetos allí. No tenían especial relación entre ellos... un cuadro, un pañuelo de tela, un incunable, un paquete de Philip Morris y más cosas que no recuerdo. Lo que sí habia además eran imperdibles, cientos de ellos acumulados en una caja de cartón, también añeja.
John dió una calada a su pipa — Ahora. Dime. ¿Qué objeto de éstos es el tuyo? ¿Cuál deseabas? — y soltó una bocanada de humo de canela. "¿Qué respondo?" me dije. Eché un vistado a la gran mesa buscando incrédulamente aquéllo que deseaba, impulsado por una extraña fuerza en mí. — No... me temo que eso que deseaba no está aquí...


CONTINÚA...

17 abril, 2008

Un paseo por Dublín (III)


[ El paseo és ] [...] Lectura previa: Un paseo por Dublín [...]

Algo me sacó de mi ensimismamiento — Aquel hombre le indicará...— me comento Álteoir señalando al enigmático hombre del sillón —Encantado de conocerle, — sonrió levemente — ­­y que tenga suerte — le estreché la mano y salió del salón. Me quedé un momento solo, lo suficiente para observar la gran estantería de libros que cubría una de las paredes. Sentí curiosidad por leer sus tomos. Aunque pronto recordé mi situación y me puse a pensar como fingir la borrachera ante el que parecía el anfitrión. “¿Era aquello una secta?” pensé. El hombre peludo se levantó de la mesa y comentó algo al lector enigmático. Se acercaron a donde estaba.
— Bien. Ya está aquí — habló el hombre de la pipa. No hacen falta más trámites, llega usted tarde. Mi nombre es John. —dijo secamente. Me decepcionó que mi quimérico Señor X, se llamará simplemente “John”— Éste es Grugaig — indicó al peludo que asintió—. Como ve, el resto han empezado ya. Ahora le toca a usted probar su valía….
— Creo… — le interrumpí— que ha habido una confusión, yo… Yo no soy quién creen…
— ¿Cómo? ¿Es una broma? ¿No es usted “Bheith”…? — dijo el peludo Grugaig. — Le vi allí afuera en el banco con una libreta y como esperábamos a Bheith supuse que… — dijo hablándole a John.
— El tal Breith no vendrá — dijo Álteoir que acababa de aparecer corriendo, con un sobre en sus manos — alguien lo ha eliminado. El mensaje está recién enviado, ha aparecido en la habitación de al lado. El remitente es de los nuestros.
— Que lástima. Nunca sabremos quien fue, no pudimos conocerle. — dijo John — El problema ahora, es… ¿Quién es éste? — le espetó a Grugaig señalándome — ¿Qué haremos con él…?
Un sudor frío me recorrió la espalda y pronto todo el cuerpo. “¿Por qué estaba yo allí? En una buena me habia metido, creerían que yo le habia matado… hubiera sido mejor quedarme en el hotel… leyendo a Dumas.”
— John, — dijo Grugaig afectado — este hombre no es uno de ellos. Mire como suda… está aterrorizado. Es sólo un borracho.
— No me convence. Sería una buena estrategia colarse aquí haciéndose pasar por aquél…— contestó John mientras introducía tabaco en su pipa. — Quédese con él, Grugaig — El tipo delgado que me habia abierto la puerta llamado Álteoir, y John el cabecilla se fueron a un lado mientras yo que quedé con el peludo. Le hice una medio sonrisa pero no contestó.
Oía hablar a John y a Álteoir en un susurro pero no llegaba a entender nada. Al fin John se acercó y me miró fijamente como para confirmar su decisión. — Bueno, deduzco que escribe— dijo refiriéndose a la libreta que yo llevaba en la mano. Me llevo a la gran mesa donde varios me miraron con indiferencia. Escribían en hojas verde, pero… eran hojas de árbol. Era completamente absurdo — siéntese aquí — y me ofreció una silla, una hoja, una pesada pluma negra y continuó — supongo que le gusta la cerveza, aquí tiene un vaso. Sírvase — un tipo me pasó una jarra helada y me serví.
La situación era surrealista, pero no me atreví a contradecir a aquella gente. Además habia conocido al Señor X, aquel tipo rechoncho y enigmático que tenía por un revolucionario y se llamaba sencillamente “John”… ¡Qué vulgaridad!.

En el centro de la mesa habia un folio amarillento que avisaba: "¡NO ENCUENTRES IMPERDIBLES!"
CONTINUARÁ MUY PRONTO...

PretenOcioso

Saludos locos del blog. Hoy me complace deciros por primera vez en el año y medio de vida de este sitio para mi cabeza... que ¡no tengo nada que decir! Supongo que ya era hora, más vale callar y parecer tonto que hablar y confirmarlo. Eso dicen ¿no? Pues ello... esta entrada es un canto al silencio y a no hablar demasiado porque uno sabe casi nada de la vida... un canto a la reflexión.
Os propongo cerrar esta página, apagar el ordenador. Apagad luces, electrodomésticos, ruídos y distracciones. Apagad a los otros habitantes de la casa, con un "necesito silencio por favor". Id a vuestra habitación. Sentaos en la silla, gran habitáculo. Y una vez allí (en algo más profundo que el plan del fin de semana): pensad
[Hago lo mismo]
Bona Nit.
PD: Continuará el apasionante paseo irlandés

13 abril, 2008

Un paseo por Dublín (II)


[...] Lectura previa: Un paseo por Dublín [...]



En verdad esto ocurrió hace meses, no recuerdo... quizá años. Aquélla noche después de inventarme la vida de mi admirado llegué al hotel. Eran las siete y media cuando saludé al recepcionista. Le di las buenas noches y subí a mi habitación, la 311. Entregadas las buenas noches sólo me quedaba el insomnio. Así que pasé casi dos horas leyendo las aventuras de Edmond Dantés en París. Luego me puse las zapatillas y salí. Un viento helado me recibió . Habia nadie salvo algún borracho y ambulancias. Me sentía sólo en medio de un desierto y mi oasis era la casa de “Willy o Wonka” o “Jack Sparrow”… aunque yo prefería llamarle Señor X. El Señor X.
Cuando me interné en el parque vi a unos chicos acabando la noche. Unas gaviotas insomnes huyeron con el ruido de mis pasos. La casita marrón estaba tranquila, pero iluminada por un farolillo de aceite. No eran horas para luces ni para chimeneas. ¡Estaba encendida la chimenea! El humo... ¿verde? no dejaba lugar a duda.
Continué mi paseo echando un vistazo a la enigmática morada. En la puerta de la valla que rodeaba la casa habia un cartel que decía: "príobháideach" y su equivalente en inglés. Lo que en nuestra lengua significa: "propiedad privada", como bien sabes. Aunque lo cierto es que el aviso no me importó en absoluto y salté. Me senté en el frío banco gris. Era casi la medianoche como suele ocurrir en los grandes relatos de intriga. Veía desde mi banco la entrada de la casa por si aquel tipo raro salía a hacer "footing" o a sacar la basura. Encendí un cigarrillo. Y me deslicé hasta casi tumbarme mirando la estrellas tintineantes y escribiendo en mi libreta negra las sensaciones de la noche en una posición incómoda pero agradable.
Un portazo. «¿Qué hora es?» pensé «me he quedado dormido». Me incorporé de inmediato y miré en derredor, esperaba encontrar la habitación del hotel. Aunque lo que vi fue a un hombre frente a la puerta, y otra vez ese humo verde. «¿He perdido el juicio?» me pregunté como buen jurista. Y otra vez “knock knock!”, pues así suenan las puertas en Irlanda cuando las golpeas. Espié desde mi banco a aquel hombre. A la luz del farolillo le examiné. Era de mediana estatura con camisa de leñador. El pelo era negro y espeso tanto en sus cejas como en su barba. Casi omnipresente. «Knock knock» golpearon los nudillos de las peludas manos. «Soy yo. Traigo el material. ¡Abrid!». Reparé entonces en una pequeña bolsa de papel que llevaba en la mano izquierda. Volvió a llamar otra vez. Pero como nadie contestaba se acercó a una ventana y observó. Fue entonces cuando le vi bien y el me vió. Sorprendido me dijo, tras mirar mi libreta que habia caido al suelo — ¿Qué hace aquí? La reunión ha empezado.— No pude contestar, me quedé paralizado. “¿Por qué me conoce?” pensé. Y es que yo sólo era un intruso en su jardín. Además de la sorpresa de una reunión tan trasnochada.
— Perdone… eh… he bebido demasiado y me he quedado dormido… — mentí.
— ¿Demasiado? Hay que beber lo suficiente, nunca demasiado. Precisamente llevo aquí una birras porque el asunto lo merece — dijo señalando la bolsa de papel. — Supongo que ha hablado con nuestro contacto ¿Se hospeda usted lejos?
— Yo… a quince minutos… pasando la calle O’Connor.. en el Comfort Inn.
— ¡Ah sí! Lo conozco. Sencillo, pero agradable. — no habia asimilado aquel extraño encuentro cuando se abrió la puerta — Mire, al fin nos abren. —
Un individuo delgado apareció en el umbral y dijo — ¡Perdón! ¡Perdón! Estábamos ocupados.. ya sabéis.
— ¡Sí, sí! — Dijo el peludo y empujando lo suficiente para pasar, entró a la casa.
— No le haga caso. Está enfadado porque le ha tocado ir por la cerveza, y el “nuachtán”…— bajó la voz — ya sabe… nos quedan unas pocas hojas. Pero ¡adelante! Ya han empezado… — y entré. Fue una demencia entrar a aquella casa a las dos de la madrugada, con unos tipos que por los menos, eran unos trasnochados. Aunque lo cierto es que yo también lo era y aún hoy… Pero, ¡vean, vean!
Al cerrar la puerta la única luz que quedó fue una pequeña vela casi extinguida que se consumía en el recibidor. — Por aquí — dijo el delgado que se llamaba Álteoir según me dijo. Un nombre común en tierras irlandesas.
A los lados dejábamos atrás varias estancias. Al fondo se veía algo de luz y algunas voces, entre ellas las del tipo peludo. Entramos. En una de las paredes, la izquierda, se incrustaba la chimenea y alrededor de ella habia varias personas. En el centro una gran lámpara alumbraba a otro grupo de gente, que bebían cerveza negra y escribían. Pero lo que más me llamó la atención fue un tipo medio tumbado en un sillón con la tapiceria gastada. Estaba leyendo, pero le prestaba más atención a su pipa. Fue entonces cuando noté el olor a tabaco de vainilla y otro que no reconocí. Inspiré y el dulce aroma me transportó justo allí mismo, no podía llevarne a sitio más extraño. Expiré.


CONTINUARÁ...

10 abril, 2008

Un paseo por Dublín (I)



Me encontraba paseando en una isla, otro país. Olor a fritanga, ciudad grisácea. Cielo gris y edificios descoloridos de sufrir tantas lluvias. Estoy en un país maltratado durante siglos, pobre. Lo noto en sus calles sobriamente estéticas.
Los rostros y cuerpos de los lugareños son orondos y risueños como los Hobbits. Les veo en pubs de madera. Oscuros como cavernas. Se oye Bono y llega el "fish and chips" y una pinta negra negra. Única gastronomía.
No es ni la una y ya he comido. El techo natural está despejado, pero aún así no hay luz. Me abrocho la chaqueta y me enfundo el emepetrés. Hay mucha gente, mucho turista extranjero. Y también hay indios, pakistanies, árabes y gentes de rasgos achinados.
Hay cantidad de iglesias protestantes, a pesar de que sólo el 3% de la población tiene esta creencia. En cambio la catedral (católica) está en una calle cualquiera, cutre y mugrienta.
Tiene un río oscuro también. Y cerca de él hay estatuas de hierro. Son un grupo de personas famélicas, altas y desgarbadas. El material tiene un color negruzco y desgastado por la intemperie. Junto a los "personas" hay un perro hambriento que las acompaña. El grupo sale de la ciudad. Les persigue la hambruna que ha tomado ya la capital irlandesa. Quizá no tengan energías más que para unos pasos, pero como dice Bilbo «Mientras hay vida, hay esperanza».
Llego a uno de sus parques cerca de la calle O'Connor. Es un sitio con encanto, como entrar en un pequeño bosque frondoso y salvaje. Tanto que al internarme en él, el cielo se oscurece. La boveda azul se torna verde. Y a duras penas se filtra el astro rey.
Allí dentro hay estanques con patos, y pájaros que desconozco en sus ramas. Y de pronto: una casa particular. Allí, dentro de mi parque. Pero no una casa al uso. Tampoco es que sea un palacio, es un hogar. Llega hasta mí el olor del crepitar de las ramitas que arden en su chimenea. Es una casita vallada, lo que engrandece la morada, no es por seguridad. Ningún indeseable entraría aquí, hay nada que le interese a un desaprensivo.

Al contemplarla me fijo en la simbiosis de su fachada con una gran enredadera. Su complicación es metáfora de quien vive allí. Ha de ser ese "quien" un escritor o pintor excéntrico al que no hubo cifra que consiguiera afectar su casa. Por eso reza su valla: «PRIVATE» y su equivalente en gaélico (la lengua de los elfos).

Este caballero (pues lo es) anda sentado junto al fuego y al fuego de su pipa escribe cuentos de hadas para adultos y se los cuentas a sus mellizos sobrinos. Escribe en irlandés porque es su verdadera lengua, dice. Aunque en honor a la verdad: no vende un solo ejemplar, porque nadie los publica. Pero subsiste en su dulce habitáculo con una pensión ridícula.

Afuera, la casa tiene un pequeño jardín privado, extremadamente colorido. Lo miro ahora y no creo que sea real. No puedo estar seguro. Allí vive una mezcla de Willy Wonka y el escritor de Nuncajamás y algo también de pirata Sparrow...



09 abril, 2008

Flores rojigualdas


Siento hambre de versos

pretenciosos o no

siento sed de tercios

mejor fríos por favor

Mientras tanto

y tan poco

voy a ver si me inspira

la vida... y Calamaro-Caramelo-NiñoBruno
0000000
Te voy a mandar tulipanes rojigualdos


y si no, para que las desojes: margaritas


tranquila, saldrá siempre "me quiere"

y si no un clavel... uno como Nos

07 abril, 2008

Oda al BigMegaWantchin

Aunque la mayoría de los lectores (supongo que unos nueve o diez millones de los doce que nos leen) no conozcan a este gran amigo, fue un amigo fiel hasta el final. Su nombre era BigMegaWantchin (para los amigos BMW) y fue fiel hasta su 325.639km en los que fatalmente falleció. Dicen que el mejor amigo del hombre es el perro...yo discrepo. Pienso que es el coche. Y a mi valeroso corcel durante tres años quería dedicarle esta oda ante su viaje al cielo de los cohces:

Me propongo hablaros no de su utilidad pues muchos lo igualan y lo superan. Sino de aquello en lo que es insuperable, y es el recuerdo. Empezar estas líneas me provocan un escalofrío y una inconenible melancolía. Fue nuestro hogar durante tres años. Digo nuestro porque no fui yo sólo el que lo disfrutó. Miles de horas pasamos en sus asientos, dentro de su cálido vientre como recién nacidos al mundo, discurríamos en su interior soluciones al mundo entero. Fon, Tomy, Pablo, Adolf, Ali, Vir, Mon, Andrew, Xuso, Amparo, Miriam, Juanj, Andrelo, Borja... nos conocemos más y mejor, somos mejores amigos por aquel inoportuno viaje hasta vuestro portal, en el que deteníamos el motor por previsión de durar más de cinco minutos y acabábamos gastando nuestro tiempo con el otro. El tiempo se esfumaba, pero las cenizas de ese fuego conversacional no quedaban en el cenicerdo del coche, sino en nuestros corazones, para que con ellas encendiéramos otro inesperado día unas brasas de aquellas conversaciones, y retomáramos aquel tema del que tanto nos gustaba hablar. Compartimos mucho y vivimos mucho allí. Y al volver la mirada para regresar al hogar, allí estaba esperando, fiel cual guardián nocturno, esperando nuestra arribada y portándonos a cada uno a su lugar. Durante el viaje, en las paradas, en los ratos de charreta...unos gestos, miradas furtivas a través del retrovisor, quitando los reposacabezas para vernos todos mejor, o reclinando el asiento para estar más cómodos.

No, ¡oh gran coche!, no eres reemplazable por ningún otro. Todos aquellos momentos de los que se impregnaron aquella tapicería y habitáculo quedará comprimido en nuestra memoria a la vez que la chatarrera destroce la forma con la que fuiste concebido para volver a servir, quizá a alguien que te necesite más que yo. Quizá sirvas de muletas a un cojo, o te conviertas en una sartén de familia humilde, que no le llega para cenar más que un pobre filete de pollo. Pero a todos ellos, les alimentarán nuestras vivencias, porque parte de nosotros quedó atrapado entre los amasijos de hierro. Hierro cálido y seguro. Liviano y veloz. Acero templado envidiado por los más grandes mandobles toledanos.

¡Gracias por haber servido tan fielmente estos tres años, por haber recorrido junto a nosotros tantos y tantos kilómetros! Por habernos descubierto mundo, y habernos protegido de él. Siempre permanecerás en nuestra memoria. Ha sido un honor ser tu compañero este tiempo. ¡Hasta siempre!

05 abril, 2008

Olores de Vida

[Su escritura surge, no como entretenimiento, sino como necesidad de transmitir una idea que tenía en la cabeza. Tengo la necesidad de ver si la compartís conmigo o no. Por su complejidad y su forma abstracta, era necesario que fuera escrito en una especie de prosa poética. Aquí os mando el primer borrador: (a ver si transmite la idea) Antes de leerlo, deja la mente en blanco, no concretes nada de lo que se dice. Mantenlo en tu mente con la mayor abstracción que puedas. Y sigue leyendo...]


"Un día te despiertas, te levantas y abres la ventana. La brisa espabila tus mejillas, y las primeras luces del sol ciegan tus ojos, acostumbrados aún a la oscuridad. Tienes ciertas cosas en mente, te encuentras con determinadas personas, estás en una época del año que te resulta de tal manera o de tal otra. Guardas dentro de tí algunas ambiciones, tareas pendientes, un nada que hacer o un agobio por todo; que se engarza con cosas que ayer, o esta semana, o este año, has descubierto de tí. Estás enamorado. O no. Unos recuerdos que creías ya olvidados han reconquistado tu mente, o te asaltan en momentos de nostalgia, porque son bonitos. O bien te turban en forma de pesadilla, una mala época que dejaste atrás...piensas en qué será de ti cuando seas viejo, o si llegarás a serlo...piensas después, qué te dirá Dios al contemplarte; o qué dirás tú al contemplarle a Él...enmudeces. O bien luego tienes cierta época; días, meses, tiempo..., que no haces más que hablar; bien por escucharte a tí mismo, bien por necesidad de que te escuchen. Sientes, corres, lates, paras, piensas, reflexionas, meditas, profundizas aun más, te quedas en blanco, te acuerdas y vuelves a empezar o innovas. Todo en conjunto, y mucho más del estilo, todo mezclado dentro de tí, revuelto por un aparente caos, que sin embargo y curiosamente rellena tu firmamento de estrellas; te hace feliz, te evoca a amar, y cuando te abstraes, y reflexionas sobre todo lo antes mencionado en conjunto, como un todo, y lo comparas con otros conjuntos de combinaciones posibles de todas ellas y más que tuviste hace tiempo, te das cuenta de ello. Son los olores de vida que se configuran en tu haber a lo largo de días, meses, años, de tu existencia."

Nota posterior: Hoy he leído al ingenioso Juan Manuel de Prada y ha colaborado en esta idea. A mí se me ha ocurrido explicarla como: es una amalgama de sentimientos que en ocasiones las evoca el olor de algo característico de hace mucho, pues éste se almacena en nuestra memoria mucho más que la imagen o el sonido. Aunque otras veces sucede de pronto porque sí, sin más, o por otro tipo de estímulo. Y de pronto te encuentras con aquel pasado cara a cara, que hasta ahora lo habías ido asimilando día a día y no lo notas; como los padres que ven crecer a sus hijos día a día no lo notan y en cambio la abuelita que le ve cada año se sorprende de la diferencia. Tú te ves ante tu pasado, ante un tú muy diferente del de hoy. Con una forma de percepción y reflexión muy diferente a la de hoy. Te ves a tí mismo en el pasado como un yo muy distinto, incluso ajeno a ti. Y te sorprende. Te maravilla comprobar lo que cambiamos sin darnos cuenta. Parece que somos el mismo, y sin embargo crecemos, nos movemos, pensamos y actuamos. Y después de tantos procesos la vida acaba forjándonos, haciendo de nosotros alguien muy diferente, que no obstante conserva en sí la identidad, su esencia, eso que le hace ser siempre él, su espíritu, su persona, su yo como amigo, hermano, conocido, buen tipo que conocí...hijo de Dios.

"Juanma" en su artículo habla de los mensajes del móvil, SMS para los amigos, de los que dice que solemos guardarlos como antaño las muchachas guardaban flores prensadas entre sus libros. Y que son olvidados y al retomarlos para tratar de borrarlos, como cenizas que son del pasado, las removemos. Y esas cenizas se convierten en rescoldo, y ese rescoldo en pavía que acaba prendieno aquél rinconcillo del corazón que creíamos prevenido contra incendios.

01 abril, 2008

¡Me he cansado mucho!


¡He vivido poco!¡Me he cansado mucho! Jose Santos Chocano


Y piensas... "¿Me dará tiempo?" y no se ha de confundir con infelicidad esta nostalgia casi melancólica. Es sencillamente, una agridulce consciencia de estar vivo, es como ser consciente de pronto de tu alma a través de su sensibilidad. Como notas tu cuerpo cuando alguien te toca. Es en realidad un tener ganas de vivir más y saber que uno ha vivido bastante. Y sí, de acuerdo... alguno podrá hundirse con la nostalgia, pero sólo si no sabe que Dios... si no ha podido ver... pobret. Que con Dios no sopla el viento, ríe la vida.


Diciembre '07

Proyecto vital

Hoy podría hablar de temas serios, pero no.
Ahora me voy a que me quiten la última muela del juicio. ¿Alcanzará uno la madurez de esta manera... ?
Ahora lo único que sé es que he ido después de un año a mi peluquero gitano y me ha rapado. Pero aún tengo pelo, y tengo ganas de más (de menos). Creo que es momento de raparme al cero, Jorge estará de acuerdo. Significa me-da-igual-el-mundo, la imagen y claro.. ¡no quiero peinarme! Elige tu motivo.


¡Ah! Y sigo empeñado en tener una Vespa en mi salón (el día lejano que me independice y tenga una solución habitacional) no sé todavia como. La idea es coger una del desguace y pintar de algún modo original, o forrarla de comic, o... habilitarla como sillón-taburete para ver la tele... Aunque lo cierto es que si por mí fuera no tendría televisión...
Suddenly, I'm not half the man I used to be,
There's a shadow hanging over me

23 marzo, 2008

¿Por quÉ?

We were made for each other...

22 marzo, 2008

Un banco para recordarte


Ya me late lento el corazón
me acostumbré a lo extraordinario
al brillo de tus ojos
y de tus labios: el fulgor

oo
oo
oo
Ya me late lento el corazón
me acostumbré a lo extraordinario
encontrándote a diario
escuchando tu elocuente conversación

Ahora que no estás
soy como unas nubes sin cielo
vagabundeo como puedo
a ver si encuentro
un buen banco para recordarte
hasta que vuelvas y me abraces
y me despiertes de este trance

25.XII.

Afuera sólo frío
tiempo imparable también
rencillas, rencores, rabias..
afuera peligros inciertos
Y aquí, adentro, cálida llama
amor casi sempiterno
si pudiera lo sería
Y el tiempo parado
como si fuera eterno
pero no
Porque el tiempo si es eterno
no se llama tiempo
se llama «nada»
porque no necesita palabra

21 marzo, 2008

Cuando te vayas



Querido amor verdadero:



Cuando te vayas, mátame

cuando te desenamores, mátame

cuando te mueras, mátame

porque aunque me decepciones

aunque me desenamore

aunque todo cambie...

Siempre serás mi amor verdadero

porque eres mi amor único

Así que cuando me dejes estrangúlame

tírame por un barranco: despéñame

Porque si no es a tu lado

yo no sé vivir

no quiero vivir

junio 07

11 marzo, 2008

Domani

Esto lo escribió un tipo hace algunos meses. Es explícito y quizá por eso no muy poético. Pero ahí queda. Ahora lo hago mío, y reinterpreto y adecúo a mi ser. Que esa es la magia del leer...

¡Qué te disfruten!
les he dicho
a las flores
a las estrellas
a los amaneceres navideños
a todas las cosas bellas
Que disfruten
¡Qué te disfruten!
porque mañana...
¡ay del mañana!
¡que ya no estarás!
me da vértigo pensar
en recurrir a tu recuerdo
para poderte mirar
Pero no llores, amor
cuando leas esto
Nos veremos allá arriba
donde no hay tormento
y el dolor es sólo
sólo, sólo, sólo
para los cuentos

There will be no sorrow... let it be, let it bleed...

08 marzo, 2008

Feliz día

Dicen las buenas lenguas que el Sr. Andrés tiene una canción para cada día del año. Aunque lo cierto es que tiene bastante más de 366 canciones (creo)...
Con Candy Caramelo al bajo y El niño Bruno a la bateria
Ésta es la canción de hoy:


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27 febrero, 2008

Más gilipolleces

El «buenrollista»... no sé donde oí o leí esa palabra tan expresiva. Propondría su inserción en el diccionario ya que aparecen palabras como soplapollas, que reiteran lo mismo que otro términos de la aristocracia como: imbécil, zopenco, pardal, tonto, bobo... y claro, su siamesa: gilipollas. Hay un carro para expresar la idiotez. Pero en cambio para expresar ese buen rollito (casi siempre falso y blandengue) de los pusilánimes no hay palabra. Ese buenrollismo es el del borracho alcohólico crónico, el del tipo que de pronto es tu amigo y se apoya sospechosamente en ti. Otra interpretación del término en ésta extraña página, con la cual discrepo en varios puntos.


Esto de la libertad de expresión es peligroso. Uno tiene un blog y dice cualquier imbecilidad, y me se queda más ancho que largo. Y eso en mí es difícil. Claro, no cuesta dinero publicar. Pero es que el tiempo vale más que el dinero... me voy a declarar en huelga... o voy a declarar cierre patronal (con comunicación a la Autoridad laboral) por falta de fans. Pero, claro... ¿soy empresario o trabajador? Mmmm...

25 febrero, 2008

Un placer para los sentidos

Queridos lectoras/es/os/andróginos/monos con derechos, etc:
Les copio algo ridículo, para echarse a llorar. Estudiar una carrera no siempre da cultura, o por lo menos no la adecuada. En rojo podemos ver sus redundancias, y en azul la sugerencia para aumentar su correo-e políticamente correcto. Un placer para los sentidos, menos para el común.

A todos los compañeros y las compañeras de la facultad de *******:
Os comunico que tras un año de contínuo esfuerzo por mi parte para ayudar en todo lo que haga falta a todos los compañeros y compañeras de nuestra facultad para resolver todos los problemas que se os han planteado, hoy me despido de todos vosotros y vosotras como vicedecano de estudiantes (y estudiantas) pero no como alumno (o alumna) ( por desgracia, jeje).El puesto de vicedecano/vicedecana sera ocupado por nuestra compañera Illa Llinares, la cual os comunicará su nombramiento en breve.Doy las gracias a todos y a todas por vuestra paciencia cuando ha costado solucionar algun problema,y en especial a todas las asociaciones por meterme en tantos lios (jejeje).Un saludo a todos los compañeros y compañeras, muchas gracias por esta experiencia tan guapa (/ guapo) y por vuestro a apoyo.Un cordial saludo. Vuestro compañero (/compañera) *******.

21 febrero, 2008

Caballos

Dicen las hojas del libro que más leo yo...

Los antiguos viajaban a caballo. A la sombra de los árboles hacían la siesta y leían sus hojas. Tenían contacto con la naturaleza y las bestias. Labraban sus campos. Cazaban la cena. Recolectaban hierbas silvestres y probaban nuevos modos de tirar piedras al río. Al anochecer cenaban jabalí, en una hoguera, única lumbre. Después tumbados en la hierba inhalaban sus pipas y conversaban sobre el infinito. Jugando con el humo trataban de atrapar alguna estrella de las miles del firmamento, los enamorados. Sin prisas. Sin grandes comodidades. Sin grandes caprichos. Pronto, después de cientos de tardes, hablaban del origen de las cosas... y del porque del sufrimiento.


Ahora: 120 caballos de los del Hombre. Asfalto, cemento, hierro...; cemento, asfalto, hierro...; cemento, hierro... asfaltado hemos todos los caminos, nuestros edificios hacen más sombra que cualquier árbol. Nos creemos los amos. Y tenemos prisa por ir más rapido, ¿para qué? Porque podemos, y queremos... a ver si saciamos ya esta oquedad que creemos produce no tenerlo todo. [Con "todo" hablamos de lo material (lo más "nada")] Pero el problema es que el hierro, el asfalto, el cemento y los 80 "caballos" no nos sacian. ¿Y por qué? Porque nos hablan de nosotros.
Y dicen las hojas del libro ...





[ locura todo ]

18 febrero, 2008

O.V.S.I. (Otra Verdad Superficialmente Incómoda)


Hola lectora/lector/lectoro. No prejuzgues por la foto, en realidad hablo de alegría. Y Aunque mi sabiduría es pequeña, me gusta hablar de temas grandes... que repelente. Ale, va... ¡a leer coño! Y ya me dices si te gusta (o no):

Nos inquieta el plan del fin del semana. «¿Nos iremos a tomar unas cervezas o algún sitio a bailar o a la puerta como idiotas?»
Nos preguntamos que haremos en verano «Quiero irme a Dublín a aprender inglés, al Camino de Santiago... a casa de un amigo»
Nos inquieta que haremos después de la carrera. «Pues yo me iré a trabajar a un banco» «Yo como he hecho Derecho haré la oposición para sepulturero.»
Nos cuestionamos si nos casaremos, con quien, cuando...

Nos preguntamos tantas cosas...

Cualquiera que nos dijera «¿y si has muerto y no te casas, o no acabas la carrera? ¿y si éste finde no hay plan porque te has ido al otro barrio?» sería llamado tipo macabro y aguafiestas. Y lo sería desde luego, las dos cosas, aunque sólo en parte. Este tipo tan sincero rompería el tema tabú al hablar de la muerte. Evitamos el tema tan frontalmente, incluso yo al escribir esto me acojono un poquito. Y es que ese tipo puñetero que nos menciona la muerte es puñetero porque habla de una realidad que evitamos. Porque la muerte es mucho más probable. No, probable: posible. No posible: ineludible que llegar al 2015. Y llegar al finde, al fin de la carrera, a nuestra boda... eso sí es probable y posible porque quizá no ocurra.

¿Hasta que punto en nuestro uso de la razón, con la que calculamos tanto a veces queriendo amarrarlo todo...? ¿Hasta que punto nuestra razón es razonable no pensando en la muerte? Y es que nos supera, es algo que achanta al más valiente. Otra verdad superficialmente incómoda que silenciamos, dejándola para los ya muertos. Para los obituarios de la página 6 de El Mundo, y las esquelas de los ya fallecidos. Pero, ¡ay de pensar en la muerte de uno mismo! Y sin embargo es lo único que puedes prever en tu vida con seguridad: su fin. Plantearnos esto conduce inevitablemente a preguntas. Preguntas de difícil respuesta y que queremos eludir, pero que habremos de responder tarde o temprano.

Pero claro. Si nos dicen que existe la vida eterna, como dice Calamaro, queremos una demostración visible, tocable y "olfateable". Queremos sacarnos el billete para ir al Cielo en la Estación del Norte o en Manises. Si nos dicen que Dios existe y que nos quiere, aunque es obvio... «Bueno», pensamos «si se me apareciera... si pudiera tocarlo.» Pero claro, así luego no sabemos tampoco amar a nuestra novia. Tampoco podemos tocar su amor, ni su compromiso de amor eterno. Nada tocable y visible se nos da a cambio de nuestra confianza, como garantía no obtenemos una fianza. Pero tenemos indicios de que la cosa perdurará. El amor implica confianza y fe, también el amor humano. No lo digo yo, pero: el corazón tiene razones que la razón no entiende.